¿Y POR CASA COMO ANDAMOS CON EL HUMOR?

El sentido del humor es una herramienta muy poderosa a la hora de hablar del fracaso, y los efectos de la risa siempre vienen bien para ayudar a superar los momentos de máxima tensión.

Está comprobado que ambas funcionan de manera positiva tanto en lo físico como en lo anímico cuando las cosas se complican. Sirven para romper el hielo, para amortiguar situaciones fuertes, para quitar dramatismo a situaciones complejas, para comunicarse. El estar de buen humor descomprime, genera bienestar, libera tensiones, da respiro y ayuda en la elaboración de dificultades mientras que el mal humor provoca todo lo contrario.

Tomarse el fracaso con humor es lo que hizo la artista plástica argentina Marta Minujín cuando en 1975 realizó “La Academia del Fracaso”.

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De regreso de Nueva York, Minujín se encontró con que la sociedad porteña se había vuelto demasiado exitista y pacata. “En realidad a nadie le interesaba ni el fracaso ni el éxito. Lo que había era una sociedad exitista, que empujaba a la gente a hacer cosas que no quería hacer, con valores equivocados”, dice Minujín.

Eso la llevó a buscar una experiencia para reflexionar acerca del lugar que se le daba al hecho de fracasar. La búsqueda tenía que ver con ubicar al fracaso en un lugar de exposición que permitiera potenciar y liberar otras áreas y nuevas emociones en las personas.

Con esa idea en mente armó una muestra en el Centro de Arte y Comunicación (CAyC). La propuesta era que la instalación tuviera una duración de una semana y estuviera conformada por una plataforma que simbolizara el éxito en la cual los presentes pudieran adueñarse de esa sensación. Cualquiera podía pararse sobre ese altar, se encendían televisores que devolvían la imagen de la persona, y se escuchaban aplausos y vítores desde los parlantes.

Una vez que el visitante vivía esa experiencia aparecía en escena una enfermera que vacunaba al exitoso contra el triunfalismo y recibía acto seguido un Certificado internacional de vacunación contra el triunfalismo.

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Luego, había una instancia más en la que el visitante asistía al cóctel de sentimientos negativos como la envidia y a conferencias dadas por fracasados y personas que jamás obtendrían un primer puesto en nada que se propusieran. El certificado entregado tenía 17 puntos:

  1. No obtendrá los halagos con que una sociedad competitiva premia a unos pocos ganadores para aplastar a la mayoría. 

  2. No ganará ningún premio con que el sistema estimula. 

  3. No será sensible a la adulación. 

  4. No buscará tener una pareja linda para hacer pinta. 

  5. No querrá llamar la atención desmedidamente. 

  6. No hará de tripas corazón para justificar felonías. 

  7. No creerá tener una misión histórica, aunque tenga hambre de inmortalidad. 

  8. No querrá parecer inteligente cuando habla. 

  9. No fumará un puro para perder la inseguridad. 

  10. No dirá “no se puede” para ser más que los otros. 

  11. No vivirá para morir con dinero. 

  12. No correrá la carrera de los otros sino la suya propia. 

  13. No se comprará objetos para deslumbrar a los otros. 

  14. No añorará un mundo sin obstáculos. 

  15. No hará ostentación de lo conseguido. 

  16. No se sentirá seguro, solo porque tenga dinero. 

  17. Dará importancia a sus inclinaciones. 


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La Academia del Fracaso resultó ser un éxito de visitas del público y recibió los mejores comentarios por parte de la crítica.

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Hablemos.

Demian Sterman

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Mi trabajo:

Desde hace 30 años trabajo en temas relacionados con la creatividad, la innovación, el periodismo y la comunicación.

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